Con la decadencia del gobierno Boric, hay que fortalecer a la lucha

Fortalezcamos la lucha para que nuevos grupos, que buscan llenar el vacío tras el gobierno actual, no coopten la lucha nuevamente. Chile no puede permitirse caer en el juego imperialista dos veces

El gobierno Boric es un producto del acuerdo del 15 de noviembre de 2019 entre los partidos políticos oficiales.

La Convención Constituyente no surgió del pueblo, sino del gobierno de Piñera y de los políticos que quieren salvar al sistema. Es preciso, entonces, decir que ese es un escenario impuesto por la propia dictadura de los empresarios. 

Lo mismo debemos decir sobre el ascenso de Boric, cuyo gobierno ha buscado mantener la calma, contener la lucha revolucionaria y rebelde de las calles y silenciar a todos los que se movilicen contra el sistema, haciendo un pacto silencioso con los genocidas y explotadores que nos han reprimido y explotado durante décadas. 

Debemos prepararnos para impulsar la movilización social desde las bases de los territorios, estudiantes, pobladores, trabajadores, mujeres, tercera edad, y todos los que deseen un Chile mejor.

Nuestra lucha no es por una nueva Constitución donde todo quede igual, o por un nuevo gobierno autoproclamado de “izquierda”, pero que en la práctica actúa a favor de mantener los privilegios del puñado de parásitos que controla nuestro país. 

Planteamos contribuir a diseñar un programa alternativo de país en todos los terrenos, poniendo en el centro de la acción a los actuales trabajadores y explotados, y su entorno medio ambiental, no la ganancia y el lucro de unos pocos.

Es la hora de la unidad, superando con hechos las discusiones menores y las posturas hegemónicas. 

Los revolucionarios y los luchadores sociales, debemos poner en el centro de nuestra discusión y acción a los trabajadores y a todo el pueblo que sufre las consecuencias del sistema capitalista. 

Tenemos miles de siglas y grupos por todo Chile y que, sin embargo, con su desarrollo atomizado no aportamos en lo sustancial a solucionar lo central de este periodo y que, para nosotros, implica dotar a todo el pueblo que lucha de un programa, de una estrategia que nos lleve a tomar el poder, por medio de tácticas diversas y combinadas. 

Sin pretender darle lecciones a nadie, en forma humilde, buscamos contribuir con nuestra visión a desarrollar ese gran movimiento, que la clase trabajadora y el pueblo en general reclama.

Los trabajadores y el pueblo, que precisamos de esta lucha, no podemos contar con los partidos -que, desde el sistema, se hacen llamar de izquierda- y no debemos confiar en ellos.  

El dogmatismo, sectarismo, arribismo, o el intento de trasladar mecánicamente experiencias de otros pueblos y de otros momentos históricos a nuestra lucha, solo demuestran incapacidad, ceguera y negación de la realidad objetiva. Todos estos errores los debemos dejar atrás definitivamente y estamos seguras y seguros que el pueblo lo sabrá reconocer y apreciar.

Por nuestra parte, estamos listos para avanzar en forma decidida en ese proceso de unidad político-social, que entregue una señal potente a nuestro pueblo y a nuestros hermanos latinoamericanos, con los cuales debemos estar muy juntos en nuestra lucha en común, contra el imperialismo y las burguesías locales. Debe, efectivamente, emerger la política y organización revolucionaria que el pueblo de Chile necesita.

Como punto inicial de este diálogo urgente y necesario, entregamos nuestro pequeño aporte a este gran proceso de construcción que debemos desarrollar sin demora.

Puntos de Lucha:

  1. No más presos por luchar. Libertad inmediata a todos los presos políticos (anarquistas, “subversivos”, de la rebelión popular, Mapuche, otros). 
  1. Volver a la organización y el desarrollo de formas novedosas de movilización y propaganda, que orienten la lucha del pueblo. A unirnos más que nunca por redes sociales y a mantener visible nuestra lucha -sobre todo hacia los pueblos hermanos que solidarizan con nuestra causa, ya que sufren las mismas desigualdades y miserias- como un paso preparatorio para volver a las calles.
  2. Refundación estructural de las fuerzas armadas y de las policías represivas.
  3. Las organizaciones sindicales deben empezar a cumplir su verdadero rol -que es defender los derechos de los trabajadores- y dejar de actuar como correa de transmisión de los partidos políticos. Debemos desarrollar un nuevo sindicalismo combativo y de clase, fuera de la tutela de los organismos del estado, patronales  y de los partidos políticos del sistema. Debemos exigir la negociación colectiva por rama de la producción, para que la lucha de la clase obrera recupere su fuerza, beneficiando a todas y todos los trabajadores.
  4. La derogación urgente del Código del Trabajo debe ser seguida por una amplia discusión en el seno de las y los trabajadores, que contemple toda una nueva relación laboral con la empresa, partiendo por la sindicalización masiva de estos mismos y la necesidad de negociaciones colectivas por rama de la producción.
  5. El rescate de los recursos naturales desde las manos de las empresas privadas. De allí rescatar todo lo que es de todos, renacionalizar las empresas estratégicas, empezando por la minería en sus diversos ámbitos y poner esos recursos al servicio de los trabajadores y del pueblo.
    • Planteamos en un principio la centralización de los recursos para que sean direccionados hacia una mejor redistribución del ingreso, que tienda a disminuir la desigualdad social.
  6. El mismo impulso de la unidad y la lucha de los trabajadores, irá propiciando el establecimiento de varias áreas de propiedad sobre los medios de producción, que nos conduzca hacia un sociedad socialista latinoamericana y que no sea ni calco, ni copia, sino una creación heroica de las mujeres y hombres en Chile y en todo el Continente.
  7. Debemos recuperar los dineros de las AFP’s y organizar un sistema de pensiones solidario, en el cual efectivamente los dineros se usen en el desarrollo de la riqueza social, en beneficio de los trabajadores y del pueblo.
  8. Planteamos el derecho a la autodeterminación y el total reconocimiento de las demandas del pueblo Mapuche y las diferentes naciones y etnias que cohabitan en el país, así como una relación armónica con el tipo de organización social y económica que los mismos pueblos se propongan realizar. 
  9. La equidad de género se debe reconocer y solucionar las desigualdades a que da lugar su contraparte. Ello en el marco del combate al machismo patriarcal existente, cuya base es la explotación capitalista, que aparece hasta en organizaciones que dicen defender los derechos y aspiraciones de las mujeres.
    1. Partimos por reconocer que NO es lucha entre géneros, sino la lucha contra el sistema burgués actual, que es la causa de la doble explotación sobre el mundo femenino.
  10. Defendemos la discusión de una propuesta que armonice el desarrollo de la  economía centrada en la vida humana, que cuide el hábitat necesario para la existencia de las más variadas manifestaciones de vida.
    1. El sistema capitalista atenta gravemente contra el medio ambiente y los ecosistemas necesarios para la existencia de la vida en sus diferentes manifestaciones, en su búsqueda continua de las mayores ganancias a cualquier costo. 
  11. Más allá de los cambios constitucionales secundarios, Chile necesita derogar todo el  sistema jurídico represivo. Crear un nuevo código de justicia, que acabe con la desigualdad social y los privilegios de las clases dominantes, considerando también la rehabilitación y reinserción social de las personas que hayan incurrido en delitos.
  12. Debemos desarrollar un sistema de Educación humanista, laico, científico, gratuito y de acuerdo con las grandes metas de desarrollo que el país y sus pueblos necesitan. Un sistema de educación democrático y diferenciado que sea fruto de una elaboración donde participen padres, apoderados, estudiantes y profesores por igual, además del Estado.
  13. El sistema de Salud debe basarse en el concepto de la salud como un derecho social y humano, que el Estado tiene el deber de garantizar para todas y todos sus ciudadanos, en igualdad de condiciones. Debe ser prohibido el traspaso de recursos públicos a empresas de salud privadas.
    1. Un sistema donde el énfasis sea la prevención, la investigación científica y el servicio a toda la población.
  14. Proponemos que la lucha contra la impunidad cobre nuevas fuerzas; exigimos  juicio y castigo a los culpables, civiles y militares, que incurrieron en graves violaciones de DD.HH durante 50 años, particularmente en el último periodo. Denunciaremos a los culpables también ante la Corte Internacional Penal, buscando que no tengan lugar donde ocultarse.
  15. Proponemos un sistema de relaciones internacionales basado en el respeto por la autodeterminación de los pueblos, la conservación de la paz, la resolución de los conflictos por medio del diálogo y la innegable supremacía de los derechos humanos por sobre cualquier otra consideración. Una de las prioridades debe basarse en una diplomacia enfocada en el desarrollo de nuestra América Latina, sin interferencias de cualquier potencia extranjera y que busque la unidad de los trabajadores y los pueblos del Continente.