Editorial | Por una izquierda de lucha

Como el “rey quedará desnudo en la sala”, la derecha asumirá las palancas fundamentales del gobierno a partir del inicio del próximo año.

El gobierno Boric se encuentra en crisis terminal. Todo apunta a una nueva y definitiva derrota en el Referendo de diciembre al intento de imponernos una “nueva” constitución de la Dictadura, bajo fuerte control de la derecha.

Ante la evidente debacle, los ratones están abandonando el barco. Los mismos que hicieron su campaña presidencial y que llamaron a votar a Favor en el referendo de la Convención Constituyente del 2022, los mismos que apoyaron la maniobra del 15 de noviembre de 2019, ahora se deslindan para aprovechar del muy probable triunfo del En Contra para formar un nuevo partido institucional de “izquierda”.

Como el “rey quedará desnudo en la sala”, la derecha asumirá las palancas fundamentales del gobierno a partir del inicio del próximo año.

El problema es que la crisis de la derecha es enorme después del fracaso del gobierno de Sebastián Piñera. Por esa razón están desesperadamente intentando construir nuevas alternativas de la derecha “tradicional”, como contrapunto a Kast, que pueda llevar a una transición confiable al sistema en su conjunto. Algo así como lo hicieron con Luis Lacalle Pou en Uruguay.

El papel del nuevo partido institucional sería servirle de pilar de “oposición” de “izquierda” a la derecha, para darle legitimidad.

Voto En Contra SÍ. Ser agente del imperialismo NO

La campaña por el Voto en Contra en diciembre es importante porque el golpe se le dará al conjunto del sistema puesto en pie por la Dictadura. El gobierno Boric es apenas su punto más débil, aunque por detrás están sus más recalcitrantes testaferros.

La campaña debe ser incentivada independientemente de que la hagan los oportunistas de siempre.

Al mismo tiempo, la izquierda de lucha y revolucionaria debe denunciar todas y cada una de las capitulaciones a las políticas de las clases dominantes, que incluyen las acciones de la Embajada de los Estados Unidos en primer lugar, para mantener el sistema actual matando al pueblo de hambre y aplicando una política genocida en contra de los pueblos originarios y de nuestra soberanía.

Estamos frente a una política regional de nuestros principales opresores, los Estados Unidos, debido a la agudización de su mayor crisis histórica que los impulsa a transferirnos una buena parte de su crisis.

La política preferencial del gobierno Biden ha sido imponer gobiernos “izquierdistas”, super derechizados y super controlados por la derecha.

Hizo eso en Chile, en Colombia y en Brasil. Y lo está repitiendo, incluso de manera muy escandalosa, con derecho hasta de asesinar a candidatos presidenciales, en Ecuador y Guatemala, como lo dejaron muy claro las elecciones presidenciales del final de semana del día 20 de agosto de 2023.

La “izquierda” institucional se pasó con todo al campo del enemigo ya hace algún tiempo. En Chile, con los gobiernos de la Concertación, se consolidó el proceso de conversión en agentes reconocidos del imperialismo norteamericano.

La izquierda no institucional debe tomar mucho cuidado con sus tácticas porque la línea divisoria entre ser un luchador a favor del pueblo y caer en el campo del enemigo puede ser tenue y precisa ser denunciada con mucha intensidad.

El sentido común nos dice que todo seguirá igual. Pero la mayor crisis capitalista mundial de todos los tiempos nos muestra que habrán grandes cambios que llevarán a los mayores ascensos de masas ya vistos.

Para el próximo período debemos esperar el enfrentamiento abierto entre los trabajadores y los pueblos oprimidos, y la burguesía mundial, que son los capitalistas, sus representantes políticos e ideológicos y sus estados cada vez más represivos.

En este período en Chile debemos avanzar en la campaña por el Voto En Contra y divulgar la necesidad de una Asamblea Constituyente Libre y Soberana como uno de los instrumentos importantes de salida a la crisis.