EDITORIAL| Un progre a la Derecha de la Derecha del Continente

Sumérgete en el análisis implacable del gobierno de Gabriel Boric en Chile: ¿Un progresista a la derecha de la derecha? Desenmascaramos sus acciones controversiales, desafíos socioeconómicos y el impacto de los 'capitales golondrina'. Todo en medio de la crisis global y el resurgir de movilizaciones.

Gabriel Boric a la derecha de la derecha

No nos asombra hoy decir que el gobierno de Gabriel Boric no sólo no es un gobierno de izquierda, sino apenas otro más de los supuestos “progresistas” de la nueva onda impulsada por los propios Estados Unidos en el Continente. Pero, analizando las últimas acciones del actual gobierno de Chile, podemos decir que Boric se encuentra a la derecha, inclusive de varios gobiernos de derecha en América Latina. 

Es una continuación del gobierno de Sebastián Piñera

A modo de ejemplo,

  • El gobierno Boric traspasó la presidencia de la Alianza Pacífica al gobierno de Dina Boluarte, acción que el gobierno mexicano de AMLO no aceptó realizar;
  • El gobierno Boric apoya al gobierno de Kiev en la guerra en Ucrania, con la sumisión a la política de los Estados Unidos;
  • El gobierno Boric ha hecho todo lo posible para entregar los recursos naturales de Chile, en primer lugar el cobre y el litio;
  • El gobierno Boric ha apoyado la eliminación de la doble tributación entre Chile-EUA, con claros beneficios para las grandes empresas norteamericanas;
  • El gobierno Boric está impulsado la ley anti tomas y apoyó plenamente la ley Nain Retamal (“gatillo facil”) que ya ha dejado un número importante de muertos en manos de la policía.
  • En un mes se completarán los 50 años del golpe de 1973. Este gobierno quiere canalizar el control de esas conmemoraciones por la vía institucional. La lucha por la soberanía de Chile durante el gobierno de la Unidad Popular, así como el enfrentamiento a la Dictadura impuesta principalmente por los Estados Unidos, es un patrimonio del pueblo y no del sistema actual que es un producto de la Dictadura.

Y qué decir del actual proceso constituyente que avanza con total complicidad del Gobierno

Las actividades del Consejo Constitucional tienen como objetivo empeorar aún más la constitución actual por medio del referendo de diciembre.

El gobierno Boric intenta imponernos una “nueva” constitución que, en la práctica, es aún peor que la Constitución actual y que es controlada por la extrema derecha, aliada de la derecha y de todo el sistema político oficial, con el objetivo de ponerle un punto final a las reivindicaciones de la Revuelta Popular de octubre de 2019.

Aquí se debe esbozar un paréntesis necesario. Un nuevo proceso para la redacción de una “nueva” constitución no asegura la respuesta a las necesidades del pueblo chileno y de los pueblos originarios del territorio. Es necesario recordar que, históricamente, ante crisis institucionales, que no son más que el reflejo de crisis del sistema económico en sus instituciones, ha sido encauzada la elaboración de nuevas constituciones para cerrar los procesos de levantamiento de masas. 

Muy diferente sería levantar, paralelamente y como objetivo irrecusable, una Asamblea Constituyente Libre y Soberana junto con la reorganización de clase. 

¿Qué quiere decir esto? 

La demanda de una Asamblea Constituyente Libre y Soberana es legítima para los pueblos oprimidos y explotados de Chile, si es organizada únicamente por colectivos, cabildos, asambleas territoriales, etc., que tengan una base organizada de trabajadores, campesinos y pueblos originarios, y que tenga como objetivo primario la sustitución del actual poder establecido, es decir, el poder burgués, por un poder popular. 

De nada sirve redactar una nueva constitución y pasarle la aplicación de la misma al propio sistema burgués, testaferro de la Dictadura que nos ha socavado por años y que, inevitablemente, buscará la forma para no aplicar ninguna de las demandas de los pueblos y trabajadores en provecho de las grandes corporaciones y de la burguesía nacional. 

Los trabajadores y el movimiento de masas empiezan a reaccionar también en Chile

Parece que la burguesía es muy fuerte y un enemigo difícil de combatir, casi invencible. Pero en realidad hay varios ejemplos de que es la presión contra América Latina y Chile por los Estados Unidos, lo que está generando la movilización de los trabajadores y las masas. Esta presión viene de una gran crisis, que ellos no pueden resolver de forma simple sin traspasarla a nosotros. 

Algunos ejemplos son la reciente huelga de los docentes, la continuación de las movilizaciones estudiantiles, la huelga de los periodistas de El Mercurio y la movilización de los Comités de lucha por la Vivienda.

El enfrentamiento del pueblo Mapuche en contra del gobierno dura ya varios años. La peculiaridad actual es que con Boric la militarización y el aumento de la represión es aún peor que lo que era durante el gobierno de Sebastián  Piñera. Lo que ha llevado a la continuación de medidas de resistencia por parte de los Mapuche. 

En este momento, aparece con más claridad la idea de que este gobierno se encuentra en la cuerda floja, debido a la gran crisis del capital. En breve comenzará a estremecer el suelo chileno, y el suelo de los países hermanos de Brasil, Argentina, Perú, Ecuador, lo que dejará aún más latente la fragilidad del capital y la gran capacidad del movimiento obrero y de los explotados.

Chile y Brasil pagan las mayores tasas del mundo para los especuladores financieros, que aman “invertir” en las deudas públicas; el problema es que esto es un llamado a los conocidos “capitales golondrina”. 

“Capitales golondrina” es una expresión que se utiliza para describir el movimiento especulativo de dinero o inversiones que van de un lugar a otro de manera rápida y temporal. Es como si las inversiones fueran como golondrinas que vuelan de un lugar a otro en diferentes momentos del año. Esto suele suceder cuando los especuladores buscan oportunidades de ganancias en diferentes lugares y cambian su dinero según lo que consideren más rentable en ese momento. En resumen, cuando ya no les sirva, se van y ahí es donde está el punto central del problema. 

Esta “bonanza” podrá ser mantenida hasta que los capitales golondrina se vayan al “puerto seguro” de las deudas públicas de los países desarrollados, dejando un rastro de sangre hacia atrás.

Con la agudización de la crisis capitalista mundial, el aumento de las tasas de interés en los países centrales, incrementa la presión para que los capitales especulativos migren hacia esos “puertos más seguros”.

Lo que todas las tendencias indican es que Chile, así como la totalidad de América Latina, se dirigen a grandes enfrentamientos sociales, impulsados por la presión que los Estados Unidos impone sobre la Región para salvarse de su mayor crisis histórica.