El casino financiero corrupto: La economía capitalista mundial se convierte en un juego de los super ricos

La economía capitalista mundial se ha transformado en un casino financiero corrupto, donde los ultrarricos juegan con sus fichas para acumular aún más riquezas, mientras la gran mayoría de la población lucha cada vez más por sobrevivir. ¡Es hora de cambiar este sistema desigual y poner a las personas en el centro!

Chile, Argentina y Uruguay fueron la cuna del llamado “neoliberalismo”, impuesto por medio de dictaduras genocidas.

Hoy Chile depende en un 54% de las exportaciones de cobre como fuente de divisas.

Apenas aproximadamente el 20% de ese valor queda en Chile. El resto es traspasado a los grandes bancos y fondos de los especuladores financieros por medio de las bolsas mercantiles y de futuro.

Mientras el cobre va a China, la factura va a esas bolsas, entrando en un rentable negocio de apuestas y contra-apuestas, haciendo que los precios, no sólo del cobre sino de todas las materias primas, aumenten de 10 a 30 veces su valor.

La economía capitalista mundial ha sido convertida en una especie de casino financiero corrupto, donde los super ricos juegan con sus papelitos para seguir acumulando, mientras a la amplísima mayoría de la población cada vez se nos hace más difícil sobrevivir.

El precio de producción de un barril de petróleo, por ejemplo, oscila entre US$1,5 en el Oriente Medio hasta unos US$ 10 a US$ 15 en la explotación hecha en aguas profundas. Sin embargo hoy está cotizado a más de US$ 70 y ya llegó a ser vendido por US$ 180.

Ello implica que el precio de los combustibles, como la gasolina, podría estar por debajo de los US$ 0,50 el litro, por ejemplo. Y con el precio del transporte cayendo, los precios de los aleimentos también bajarían. 

En Europa, más del 70% del chocolate es controlado por bancos y fondos especulativos.

Como la carne y la soja son materias primas que deben ser producidas de manera barata, la destrucción de los biomas, como la Amazonia, se hace para liberar tierras con suelo arenoso a precios muy baratos. 

 Los monopolios, las super grandes empresas y los gobiernos que controlan, están muy poco preocupados de la foresta o el medio ambiente, porque ganan mucho dinero especulando con los bonos carbono. Su preocupación es de lo que está bajo la foresta o bajo el hielo de la Antártida, regiones muy ricas en recursos minerales.

Los seguros médicos son controlados por grandes bancos y aseguradoras. ¿Desde cuándo los bancos se interesan por la salud de la gente?

Para producir minerales baratos, se usan métodos súper degradantes, con productos químicos muy agresivos. El barro tóxico que sobra es almacenado en piscinas al aire libre en la mayor parte de los países.

Los plantíos de soja transgénica, eucaliptos y las demás materias primas orientadas a la especulación financiera son cultivadas en sistema de monocultivos, sin la compensación de otras plantas, usando cantidades enormes de pesticidas, lo que envenena todo, desde los suelos y ríos subterráneos hasta los alimentos que llegan a nuestra mesa. El sueño tiende a convertirse en un desierto verde.

Eso es lo que nos ofrece el capitalismo en su etapa decadente actual.