El mejor camino al fascismo es el “progresismo”

No cambia en nada la mano disfrazada de suave y "democrática" en América; reprimen como la derecha, negocian como las derechas, instalan "neoliberalismo" con Milton Friedman bajo el brazo.

Progresismo, Tibios y con sonrisa leve, bien vestidos, pululan como si fuesen pueblos en lucha, entre marchar tratando de limpiar en algo las cómodas vidas que tratan de ocultar por algún tiempo, para llegar a los salones y lindos trajes que tenían escondidos. Con la palabra justa se llenan de aduladores, como cestas que después devuelven con sendos contratos y puestos de gobierno.

Al pueblo ya no le cuaja y los botan rápido. La sociedad de la inmediatez no soporta esperar, pues tiene un descontrolado sentir por satisfacer rápido cualquier impulso. En América Latina, la ingravidez de los proyectos “progresistas” hará que  pasen desapercibidos … Lula, Fernández, Petro y muy pronto Boric dejarán de estar en la primera línea institucional para darle paso a los fascistas Milei, Kast y otros que están a la vuelta de la esquina 

No cambia en nada la mano disfrazada de suave y “democrática” en América; reprimen como la derecha, negocian como las derechas, instalan “neoliberalismo” con Milton Friedman bajo el brazo. Quienes se sacaban fotos y publicaban a Marx o Gramsci, hoy están a un paso de entregárselo al fascismo, ese que siempre impulsa un nacionalismo identitario pro “mercado” y obstaculizador de las grandes luchas de los trabajadores.

La careta se cae tan fácilmente que en Chile, Boric alineado al discurso imperialista terminó afirmando al gobierno títere de la OTAN, Ucrania, alejándose de Latinoamérica; Brasil, subsidiando al gobierno criminal de Boluarte en Perú y Argentina, matando a un activista en el Obelisco. 

No quieren corregir ningún rumbo y es desde ahí donde se fortalecen los Milei, que este fin de semana le propinaran un acertado golpe al peronismo. La izquierda inmovil no sabe de pueblos en lucha hace años, menos de clases obreras, ya que no es más proveniente de ahí.

Abandonaron el campo popular por intereses propios y cada paso que dan es un corte definitivo a su debacle.