La salida para la situación de los trabajadores y el pueblo chileno

Los cambios deben venir desde abajo, del pueblo trabajador, desde las mujeres que luchan, desde los pueblos originarios que aún resisten y desde los jóvenes estudiantes que han sido la línea avanzada del movimiento popular. #AsambleaConstituyenteLibreySoberana

Durante el Estallido Social de octubre de 2019, la presión ejercida por el movimiento de masas sobre el gobierno de Piñera fue enorme.

El imperialismo buscó desesperadamente controlarlo por medio de concesiones mínimas debido al impacto de la creciente agudización de la mayor crisis mundial de todos los tiempos, especialmente en América Latina.

Parte de la izquierda comenzó a levantar la consigna de la Asamblea Constituyente, que acabó siendo canalizada para la Convención Constituyente con los mismos diputados del régimen encargados de turno en mantener la “democracia pinochetista”; una mayoría de diputados constituyentes abiertamente de derecha, dada la existencia de un régimen político controlado por la Constitución pinochetista durante décadas.

Las instituciones del régimen en ninguno de los gobiernos de la “democracia” (pinochetista) dan cabida a las necesidades de los trabajadores y del pueblo.

El gobierno Boric actúa en contra de nuestros intereses

El capitalismo chileno ha demostrado que no puede resolver los problemas de la clase trabajadora de las ciudades y las minas, de los campos y los puertos.

El capitalismo chileno no puede dar una solución a los actuales y futuros jubilados.

El capitalismo ha convertido a la salud y la educación en mercancías inalcanzables para las mayorías populares.

La burguesía no aceptará nunca la autodeterminación del pueblo Mapuche.

El sistema patriarcal burgués no resolverá las demandas de libertad e igualdad de los movimientos feministas.

Precisamos de un Poder Popular Constituyente

Necesitamos construir un Poder Popular Constituyente que rompa las nuevas trampas.

Con esa fuerza, debemos irrumpir en todos los terrenos.

Debemos seguir construyendo una nueva identidad colectivista, solidaria y de lucha.

La voz de la Rebelión Popular debe seguir retumbando dentro de sus cenáculos parlamentarios hasta que la tortilla se vuelva y la Dignidad se haga costumbre.

Es necesario guiar el movimiento de masas en el sentido de avanzar a través del fortalecimiento del poder de los trabajadores. En este momento parece bastante paralizado, pero la agudización de la mayor crisis capitalista de todos los tiempos tiende a hacerlo entrar en movimiento nuevamente en el próximo período, de manera similar a lo que sucede en este momento en Perú.

Ante el escenario actual, lo que le queda hacer al pueblo es organizarse de manera independiente.

La demanda principal de las  protestas fue cambiar el sistema de raíz, tener pensiones dignas, acceso a la salud de calidad, educación sin fines de lucro, trabajos bien remunerados, viviendas dignas, el fin del extractivismo que acaba con nuestra flora y fauna, el fin del intervencionismo en territorio Mapuche y una larga lista de reivindicaciones que componen las exigencias del pueblo.

Esas exigencias no pueden ser resueltas por medio de los mismos partidos políticos que han permitido durante años la explotación inhumana de nuestro pueblo.

Los cambios deben venir desde abajo, del pueblo trabajador, desde las mujeres que luchan, desde los pueblos originarios que aún resisten y desde los jóvenes estudiantes que han sido la línea avanzada del movimiento popular.

Para ello es necesario que sea retomada la organización de cabildos populares, asambleas territoriales y la organización de los sectores laborales y estudiantiles, dejando fuera la corrupción que pretende utilizar las justas demandas del pueblo como consignas de cambios cosméticos que pretenden llevarnos por el mismo lugar de siempre.

Esto no se trata de la gestión represiva de Piñera y compañía que fue mantenida en el gobierno de Boric.

Se trata del sistema viciado del cual usufructúan por turnos la casta política servil al gran empresariado y su amo el imperialismo norteamericano.

Es nuestro deber histórico ponerle fin a esta situación, por todos y todas los que ya no están y que entregaron su vida por los cambios sociales necesarios, por quienes fueron mutilados y por quienes están encarcelados, por nosotros mismos que somos capaces de cambiar los cimientos de nuestra sociedad sin necesidad de un partido político que pretenda lucrar con nuestras necesidades.

En el calor del movimiento de masas es necesario agrupar a los revolucionarios y activistas que se destacaron en la lucha para construir el muy necesario estado mayor de los trabajadores.

Sin organización no podemos vencer al sistema represor y hambreador.

¡Por una Asamblea Constituyente libre y soberana!

¡Que los delegados a la Asamblea Constituyente sean elegidos a partir de las asambleas populares!

¡Por una nueva Constitución que represente los intereses de los trabajadores y del pueblo chileno!