Las claves para entender el papel de la moral en la lucha social y política

Cuando hablamos de moral en la lucha social y política, lo primero que debemos definir es a qué moral hacemos referencia.

La moral tiene un carácter de clase concreto.

Las clases dominantes actuales basan su moral fundamentalmente en seguir manteniendo sus ganancias y sus privilegios.

Si para eso tienen que invadir Irak y matar un millón de personas, no van a perder un minuto de sueño con eso y es lo que harán; de hecho fue lo que hicieron.

Si tienen que exterminar a un pueblo entero para obtener ganancias, lo harán. De hecho lo hicieron con los Mapuches.

Si tienen que contaminar el medio ambiente en todos los aspectos imaginables para que los grandes especuladores financieros ganen billones, lo harán. De hecho, es lo que hacen con la producción del cobre y de los demás minerales.

Si tienen que disfrazarse de izquierda para aplicar la política de la derecha, que está muy desgastada, lo hacen. Es lo que hacen los gobiernos de Boric, Petro o Lula/Alckmin por ejemplo.

Las clases medias representan una permanencia del feudalismo, y más específicamente de la Edad Media, en la sociedad capitalista actual. Son los artesanos, los pequeños comerciantes, los pequeños propietarios en general y los sectores medios del clero.

En aquella época la Iglesia estaba unida al Estado y todo era evaluado según conceptos religiosos morales.

Por esa razón, es muy normal que las actuales clases vean el mundo con su moral semi religiosa, de lo bueno y lo malo.

El primer gran golpe contra esa política fue plasmada en El Príncipe de Nicolás Maquiavelo, a principios del Siglo XVI, que llamaba a los monarcas absolutos, que buscaban organizar los estados donde la burguesía pasaba a tener gran influencia, bajo el punto de los intereses públicos y no morales.

Las clases medias representan uno de los principales factores de contención de las luchas sociales.

Las burocracias sindicales, de los movimientos sociales, de los profesores universitarios o del movimiento estudiantil, de la burocracia estatal, incluyendo a las altas castas de las fuerzas armadas y de la policía, junto con las clases medias con buena condición de vida, representan un colchón intermedio de protección de los intereses de las clases dominantes.

Por eso cuando entran en crisis, por el aumento de la presión de la crisis capitalista, con una parte de ella entrando en lucha, el movimiento de los trabajadores queda mucho más facilitado.

Nuestra moral está al servicio de la política de lucha

La moral de los verdaderos y serios luchadores sociales y políticos en contra del sistema decadente, opresor y corrupto actual no puede ser la moral burguesa decadente ni la moral pequeño burguesa.

Debemos encarnar la moral de los trabajadores y oprimidos de punta en lucha.

Estos sectores son contaminados por la moral de las clases dominantes que tienen el poder de bombardearnos con su manera de ver el mundo todo el día, a partir de la prensa burguesa, sus instituciones, la familia que absorbe esa propaganda, etc.

Pero son los sectores oprimidos, con mayor capacidad de organización, los que más tienen interés en superar la explotación capitalista y la represión de su estado, principalmente cuando entran en movimiento.

Son esos valores los que nosotros precisamos asimilar y aplicar: disciplina, trabajo en equipo, orientación a resultados e ir más allá. En la dirección de una sociedad nueva, sin explotadores, poniéndonos al servicio de los trabajadores y de los sectores oprimidos.

A nosotros nos interesa la verdad, actuar en el sentido en que gira la rueda de la historia.

Cuando nosotros actuamos con aliados, debemos caracterizarlos con un análisis científico, para caracterizar claramente su condición de clase. No debemos exigirles cosas que están fuera de su alcance por esa razón. Aunque si podemos, a partir de su propia situación, ayudarlos a evolucionar sobre su propia experiencia.

Nuestra política no es “lo bueno y lo malo”, sino la evaluación de las fuerzas políticas y sociales, bajo el prisma de la lucha de clases.

Consideramos en primer lugar, los intereses materiales que influencian directamente la consciencia política, que tiene muy poco que ver con la conciencia académica y mucho con privilegios y la necesidad de resolver problemas materiales concretos.

A partir de ahí debemos identificar sus vínculos, a quien representan de verdad y su eventual cooptación por alguno de los mecanismos del sistema.

Toda nuestra política debe estar orientada a organizar el avance del movimiento de masas en contra del sistema actual. Todo lo que esté orientado en ese sentido lo apoyamos.