Movilización contra la Ley de Cabotaje

Los sindicatos convocan a una movilización el 30 de junio contra la Ley de Apertura de Cabotaje impulsada por el gobierno de Boric. Denuncian que el objetivo de la ley es entregar las rutas marítimas a grandes empresas trasnacionales, y critican la continuidad de políticas neoliberales y la subordinación a los monopolios por parte del gobierno actual.

Sindicatos de Tripulantes de la Marina Mercante de la Zona Sur – austral del país, convocan a movilizarse para este viernes 30 de junio, a las 10 de la mañana, contra la “neoliberal” Ley de Apertura de Cabotaje. 

El Proyecto de Cabotaje marítimo fue reimpulsado por el gobierno Boric, específicamente fue ingresado por los Ministerios de Economía, Fomento, Turismo y de Transportes y Telecomunicaciones. 

Es más que necesario recordar que este es un proyecto de ley impulsado inicialmente por el Gobierno Piñera en el 2011. Tiene como objetivo hipotecar las rutas marítimas de soberanía nacional a las grandes firmas “trasnacionales”. 

Más este “viraje a la derecha”, ya no sorprende por parte del gobierno Boric que ha llevado adelante toda una agenda continuista y profundizadora del modelo “neoliberal” y a favor de potencias extranjeras, propio de una agenda de subordinación a los monopolios y sus burguesías.

Este proyecto modifica la Ley de Fomento a la Marina Mercante y la Ley de Navegación, supuestamente promoviendo una mayor competencia en el cabotaje marítimo.

Esta iniciativa forma parte de la propuesta Agenda de Productividad del actual gobierno. 

Puntos a considerar: 

  1. Disminuye  las restricciones de participación para las empresas extranjeras. 
  2. De aprobarse dejaría a marinos mercantes sin su fuente laboral. 

La Federación de Sindicato de Trabajadores del Sur apuntó que “como marinos mercantes nuestro oficio es exclusivo para trabajar a bordo de naves mercantes y es nuestra única fuente de ingresos, que se verán disminuidos con la llegada de tripulaciones extranjeras porque es conocido que estas trabajan con ingresos inferiores a los nuestros y con períodos de embarco de seis meses o más”.

Al respecto, el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, destacó que “el proyecto tiene por objetivo generar condiciones que nos permitan continuar impulsando el crecimiento del país. 

Pero la pregunta que cabe realizarse es: ¿De qué manera? 

De concreto, la apuesta por el crecimiento económico del país parece siempre estar vinculado a la necesidad de atraer a trasnacionales y empresas extranjeras. 

Lo interesante es que en su mayoría la actitud y el actuar de estas empresas deja un saldo negativo y no positivo ante el país. 

Como forma de justificación han colocado la necesidad de abrir al espacio de las “transnacionales” con la finalidad de aumentar “la eficiencia y competencias” y “disminuir los precios”. Puntos que a oídos de la gran mayoría suenan fabulosos pero que esconden grandes mentiras y muchas verdades. 

Mentiras: 

  • La eficiencia y la eficacia puede realizarse dentro de un proyecto del propio Estado de programa público para aumentar la inversión en avances tecnológicos junto con los trabajadores actuales del sector, escuchando sus necesidades y comentarios del trabajo práctico que se realiza. 

Verdades: 

  • Pérdida de Soberanía. 
  • Aumento del desempleo
  • Flexibilización Laboral: fomenta que tanto empresas extranjeras que se quieran establecer en Chile, como las ya establecidas navieras nacionales, puedan cambiar casi el 100% de su flota con bandera chilena a bandera extranjera o de conveniencia, para así poder contratar tripulantes extranjeros con mano de obra de menor costo. 
  • Menor recolección de dinero por parte del estado para luego aplicarlo en obras públicas, planes sociales y planificación. 

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El abogado y máster en Derecho Comercial Patricio Cuevas, respaldó la propuesta de apertura del cabotaje por su impacto en la baja de los costos de los productos que llegan a los consumidores, y dijo que los efectos negativos en el empleo de la marina mercante serían acotados.

En sus palabras: “La reserva de carga es propia de los años 70 y anteriores y no se condice con la apertura de mercados que ha experimentado Chile en las últimas décadas”. 

El proyecto de ley del gobierno mantiene esa reserva pero hace más flexibles las excepciones que permitirían la participación de embarcaciones extranjeras para hacer más competitiva la actividad.

Patricio Cuevas también colocó como elemento que ante la inquietud por las normativas laborales que rigen a tripulantes en naves extranjeras, que serían menos exigentes que las chilenas, “las normas laborales a propósito de los acuerdos comerciales y los organismos internacionales tienden a ser uniformes, con ciertos estándares mínimos que la mayoría de los países asumen”.

Lo cual es una gran farsa, puesto que es bien conocido, que en suelo nacional las empresas extranjeras suelen acudir a la subcontratación y a la flexibilización del trabajo.

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Conclusiones poco esperanzadoras

Es una nueva arremetida contra la clase trabajadora chilena y contra toda la población. La pérdida de soberanía se traduce en infinitas acciones prácticas en nuestras vidas. No se trata de un problema solo del sector.

El panorama que se avecina solo trae beneficios para el gran empresariado. 

Necesitamos cambios reales, y en pro de defender las necesidades de los pueblos de Chile. La actual situación del cabotaje no es muy fortuita tampoco, son tres grandes familias – las cuales siempre se repiten en diferentes sectores- las que concentran de forma privatizada el sector. 

  1. Ultramar Holding de la familia Von Appen,
  2. CMC grupo Gen de la familia Urenda
  3. CSAV de la familia Luksic, 
  4. Empremar (ex estatal privatizada en dictadura). 

Hoy más que nunca es necesaria la unión en prol de las grandes demandas y necesidades que enfrentamos. No podemos permitir que se sigan enriqueciendo a costa de nuestras vidas, derechos y las futuras generaciones. 

Es necesaria una salida, la cual solo puede salir a partir de los propios trabajadores y los pueblos oprimidos. 

La estatización de las navieras y los puertos es una de las demandas histŕocias que nos han negado gobierno tras gobierno. 

Por eso y más, desde el Comité por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana apoyamos la movilización llamada para el 30 de junio. 

Y profundizamos en la necesidad de elevar una Asamblea Constituyente Libre y Soberana como salida de la actual crisis, no sólo en cuanto a la escritura de una Nueva constitución en la cual se establezcan respuestas a las actuales demandas populares sino como un elemento de poder popular que derrumbe el actual sistema y genere la aplicación popular de las medidas necesarias para avanzar en una vida con un Estado y País al servicio de las grandes mayorías y no de un puñado de sicarios, abusivos, ladrones, saqueadores, corruptos, violadores y asesinos: las clases dominantes.