Sostenibilidad y Poder Popular –  Ejemplo de San Juan de la Costa y Planta de Celulosa Arauco

La sostenibilidad es un objetivo que todos debemos abrazar. Que solo podemos verdaderamente conseguir a través del poder popular y la gestión sostenible de los recursos naturales. 

La sostenibilidad y la protección del medio ambiente son cuestiones cruciales en la actualidad, y dos ejemplos recientes en Chile ilustran esto. Por un lado, la Municipalidad de San Juan de la Costa, junto a líderes indígenas, ha solicitado la restitución del territorio para proteger un humedal amenazado por la contaminación. Por otro lado, la empresa Celulosa Arauco ha anunciado el cierre de una planta en Licantén debido a la “extrema variabilidad climática”. Estos dos casos plantean importantes preguntas sobre cómo abordamos la sostenibilidad y quién debe tener el poder de tomar decisiones en este sentido.

Poder Popular y Gestión Sostenible de los Recursos Naturales

El caso de San Juan de la Costa es un ejemplo de cómo el poder popular y la gestión sostenible de los recursos naturales pueden ir de la mano. Las comunidades locales, en colaboración con la Municipalidad y líderes indígenas, buscan proteger un valioso humedal que ha sufrido la contaminación. Su llamado a la Conadi para la restitución del territorio demuestra un compromiso con la preservación del medio ambiente y la soberanía local.

Este enfoque participativo permite que las comunidades locales tomen decisiones que afectan su entorno. La aplicación de la ley y la protección del agua como bien común público son pasos en la dirección correcta para garantizar un futuro sostenible.

Pero no es suficiente hacerlo en un micro espacio, con una municipalidad, mientras el gobierno licita el Litio y el vende compensado de cobre donde materiales aún más importantes que el propio cobre pasan desapercibidos en la fiscalización efectuando un verdadero robo a nuestros recursos. 

Necesitamos salir de las medias tintas, sabemos hoy más que nunca, que los discursos por la mitad, tibios, no nos llevan a ningún lado. Al contrario, nos acercan aún más a la derecha cuando la crisis aprieta. 

Vamos por un Estado de Poder Popular que administre en forma exclusiva y excluyente, eficiente, sustentable y con respeto del medioambiente, nuestros Bienes y Recursos Naturales Comunes con el propósito de desarrollar una industria que sustente nuestra soberanía y garantice justicia social, debe establecer el tránsito desde la actual economía netamente extractivista hacia una economía enfocada en satisfacer la necesidad de la población. – Plataforma Popular

Ganar a Cualquier Costo: ¿La Receta para el Desastre Climático?

Por otro lado, el cierre de la planta de Celulosa Arauco en Licantén resalta la vulnerabilidad de las empresas frente a los efectos del cambio climático. Las inundaciones, sequías e incendios forestales han llevado a la empresa a tomar una decisión drástica. Esta situación pone de manifiesto la necesidad de que las empresas consideren seriamente la sostenibilidad en sus operaciones y tomen medidas para mitigar su impacto en el medio ambiente.

El problema central está en cómo se produce, refinan y manufacturan los derivados de los recursos naturales.

Supuestamente, «la ausencia de una política pública que promueva la reforestación durante la última década, ha generado una baja disponibilidad de madera para uso industrial”, añadió Celulosa Arauco. Pero la verdad es que, después de todo el daño que han causado a las zonas aledañas a causa de la producción de celulosa solo se van a seguir destruyendo otras zonas del país, o fuera de él. 

Ya en el 2016, durante el gobierno de Michelle Bachelet, se dio un paso más en la priorización de la destrucción sobre la vida, en específico, con la iniciativa que permite un tope de 80 UF (2 millones 700 mil pesos) por póliza de seguro forestal. Se supone que, “Tiene una focalización en la pequeña y mediana empresa, ya que pueden acceder productores con plantaciones de hasta 400 hectáreas”, indican desde comunicaciones de agro-seguros del Ministerio de Agricultura.

Esta industria mueve millones y sigue siendo uno de los principales pilares de la economía Chilena, tan solo en el 2018 la contribución del sector forestal en el monto total exportado por Chile fue de 8,1%.

Tanto así que no sólo han sido intocables los multimillonarios dueños de las grandes forestales en Chile, sino que año a año aumentan su protección y la promoción de la forestación. El propio presidente Gabriel Boric, quien en algún momento dijo estar en contra del TPP11 y de la usurpación de la tierra sagrada de los pueblos originarios, se dirigió a Canadá para regalar lo que queda de tierra en Chile y continúa militarizando la zona favoreciendo a las grandes saqueadoras.

¿Mucha demagogia, no? Pese a ser conocida la destrucción que causa la plantación de monocultivos y en especial, el eucalipto y el pino, así como la soja, estos 3 tipos de plantaciones son los más promovidos por el propio Estado.

Denunciamos, una vez más, que la expansión de los monocultivos y su cadena logística e industrial produce numerosos impactos ambientales y sociales, que se traducen en pérdida de biodiversidad y calidad de vida, en el campo y en la ciudad.

Uno de sus efectos más perversos es la contaminación que generan estos desiertos verdes, puesto que la fumigación de plaguicidas sobre monocultivos genera contaminación del suelo, cursos de agua, flora y fauna, plantaciones y pobladores aledaños. 

Esta situación se verá agravada por la liberación de eucaliptos transgénicos tolerantes al herbicida glifosato, de la Monsanto. Además, las grandes masas de monocultivos son responsables de secar manantiales, arroyos, estanques y pozos, y de empobrecer y degradar la fertilidad del suelo, culminando en su erosión, al reemplazar la diversidad de biomas por una sola planta replicada en serie.

Por otro lado, las forestales y los monocultivos aportan directamente en la reducción de las posibilidades de relevo generacional de las familias indígenas y campesinas en sus territorios, con la abrupta disminución de las condiciones de la agricultura y el extractivismo y, en consecuencia, de su seguridad alimentaria, marginándose, criminalizándose y desalojar a las comunidades de sus territorios ancestrales.

¿Quién Debe Tener el Poder?

El contraste entre estos dos casos nos lleva a una pregunta fundamental: ¿quién debe tener el poder de tomar decisiones sobre la sostenibilidad y la protección del medio ambiente y las riendas de la economía del país?  La sostenibilidad y la protección del medio ambiente son asuntos que afectan a todos, y es fundamental que las decisiones se tomen de manera transparente y democrática. 

La sostenibilidad es un objetivo que todos debemos abrazar. Que solo podemos verdaderamente conseguir a través del poder popular y la gestión sostenible de los recursos naturales. 

Un Estado generado desde el Poder Popular con un organismo supremo que fomente y garantice el desarrollo social, emocional, académico y cívico de los pueblos que conforman la nación, fomentando principios y valores tales como; solidaridad, fraternidad, igualdad, responsabilidad, honestidad, inclusión, compasión, etc. y el respeto a todo ser y su hábitat por igual, desterrando la cultura patriarcal y el machismo, con respeto irrestricto a la madre naturaleza de la cual depende la Vida. Cuidando la Salud en un sistema único y un sistema educacional social integral.  – Plataforma Popular